Foto: Universidad de Cartagena

Con el propósito de devolver a las comunidades los hallazgos de la academia y estrechar el vínculo entre el saber popular y el científico, se llevó a cabo el "Encuentro de saberes y memorias ancestrales". Espacio académico dirigido por el Semillero Territorio y Construcción de Paz, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales y Educación.

Este encuentro, tuvo como eje central la socialización de los resultados de la investigación titulada "Prácticas comunitarias y restaurativas de sanación y resistencia desplegadas por las mujeres víctimas del conflicto armado de los Montes de María, caso mujeres vinculadas al espacio regional 2024-2025". Dicho estudio se enmarca en el propósito fundamental del semillero: intervenir en los territorios golpeados por la violencia armada para visibilizar y reconocer las estrategias de resistencia y sanación gestadas por sus habitantes.

La actividad, que se llevó a cabo en distintos escenarios de claustro San Agustín, destacó por visibilizar cómo las experiencias de resistencia en municipios como San Onofre y San Jacinto están transversalizadas por el dolor de la guerra, pero convergen en una apuesta común por la esperanza, dignidad y reconstrucción del tejido social desde las bases comunitarias.

Voces del territorio y la memoria

El encuentro estuvo dividido en dos momentos fundamentales, el primero que consistió en una muestra cultural en la que se representó algunos de los rituales ancestrales de estos territorios y un segundo momento en el que las lideresas de la subregión compartieron sus experiencias, reflexionando sobre la importancia de preservar las tradiciones y transformar los contextos de violencia a través de la educación, la cultura y el tejido social.

Lina Rodríguez Meléndez, representante de la organización Asoafro - Asociación para la promoción y defensa de los derechos de las comunidades afrocolombianas - en San Onofre (Sucre), destacó el valor de recuperar el autorreconocimiento y la identidad étnico-cultural frente a las secuelas del conflicto y la discriminación histórica.

"En los años 80 formamos el movimiento étnico-cultural en San Onofre. Hoy, todos esos jóvenes de aquel tiempo son nuestros líderes, están en las universidades llevando la gastronomía, oralidad y lúdica. Hay que estudiar porque el estudio transforma el pensamiento y la vida", expresó Rodríguez Meléndez, quien enfatizó en la necesidad de promover diálogos intergeneracionales para mantener vivo el legado ancestral en las nuevas generaciones.

Por su parte, Aracelys Rodríguez Palmera, docente de la Institución Educativa Río Doce de San Jacinto (Bolívar), valoró profundamente la iniciativa de la Universidad de Cartagena por romper con las barreras tradicionales entre la academia y las comunidades rurales.

"Es la primera vez que me invitan a un espacio como este, donde de alguna manera le devuelven los procesos y hallazgos producto de la investigación al territorio. Estos espacios son supremamente valiosos porque comprendemos que, a través de lo que hacemos, no solamente transformamos vidas, también los contextos", señaló a la par que resalta el trasfondo político, ético e identitario que representan saberes tradicionales como la artesanía y el tejido frente a la memoria del conflicto armado en los Montes de María.

Con iniciativas como esta, la Universidad de Cartagena reafirma su compromiso con el desarrollo regional, sumándose a las instituciones de educación superior que, a través de la investigación, fortalecen el conocimiento sobre las prácticas comunitarias y restaurativas de sanación y resistencia impulsadas por las mujeres víctimas del conflicto armado en los Montes de María.

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