Vivencias de Argemiro Menco Mendoza como consejero que hacen de su vida y de su identidad como docente, un privilegio.


En ocasiones no nos fijamos en la dimensión humana de las personas. El trato diario, la cercanía y la familiaridad, tanto como la humildad que caracteriza esa dimensión humana, son quizás factores que alcanzan a obnubilar nuestra mente, no tratándose de una actitud egoísta necesariamente, sino como resultado de la expresión de aspectos culturales, afectos y, ante todo, por tratarse de personas que hacen parte de nuestra vida cotidiana.

Creo que eso sucede con el docente Argemiro Menco Mendoza, abogado egresado de la Universidad de Cartagena, poeta, periodista y escritor de prolífica producción intelectual, columnista en los diarios El Universal, El Heraldo, El Espectador, Universo U y de importantes revistas literarias de América Latina. Una autoridad indiscutida.

Universo U Flash habló con Argemiro Menco para conocer una interesante faceta de su rol como docente, su ejercicio como consejero académico durante 8 años y consejero superior, también por 8 años en representación del estamento docente.

Argemiro Menco M. Buenas tardes, es un honor asistir a esta conversación con usted. De verdad que me llena de beneplácito y le comento que, como consejero, hay en mi modesta memoria un cúmulo de informaciones, de vivencias, que hacen de mi vida y de mi identidad como docente, un privilegiado por haber estado en esos estrados de la Universidad.

Jorge Matson C. Doctor Argemiro, a nuestra comunidad universitaria le interesa conocer nuestros consejos, y qué mejor forma de hacerlo que con Usted, un profesor que ha entregado su vida profesional al servicio de su Alma Máter. Compártanos sobre su faceta como consejero ¿Qué implica ser un consejero en el académico o el superior en la Universidad de Cartagena?

Argemiro Menco M. Gracias dr. Matson. ¡Son muchas las implicaciones!, dentro de ellas, estar atentos a las expectativas académicas del entorno que la Universidad detecta, analiza, planifica, organiza y después lleva a ese estrado de lo académico para darle una respuesta a las necesidades de la sociedad. En ese sentido, el Consejo Académico cumple la tarea de detectar las necesidades de formación de los futuros estudiantes mediante un estudio que la Universidad desarrolla para luego elevarlo a programa académico y posteriormente ofertarlo. Y, por otro lado, la gran ocupación de la Universidad en los últimos 20 años, que es, velar por la calidad académica.

La calidad académica ha sido una constante desde el Consejo Académico para aprobar políticas de cualificación del proceso académico en el campo dicente y docente, y luego llevarlas al Consejo Superior. Casi todas las propuestas del Consejo Académico, reciben el beneplácito del Consejo Superior. En ese sentido, yo, como dirección colegiada de la Universidad, hice mis aportes desde la reflexión, desde la crítica y muchas veces desde la autocrítica porque hay momentos donde uno también se desenfoca, pero como se trata de una dirección colegiada uno encuentra pensamientos muy lúcidos que le hacen a uno reconocer el error y, en ese sentido, hay un aprendizaje. Yo creo que esa es una escuela que me capacitó y me puso en contacto con el ser y el deber ser de la academia en nuestra Universidad de Cartagena. 

Aunque suene romántico

Jorge Matson C. ¿Qué valor cree usted que se requiere para asumir la responsabilidad que implica ser consejero? 

Argemiro Menco M. Primeramente ¡amar a la Universidad!, si no salimos con el presupuesto de construir desde la crítica responsable y, repito, desde la autocrítica, esas representaciones antes que dignificar y honrar a la persona y sus representados, lo que hacen es desprestigiarlo y hacerle un daño a la Universidad. Yo asumí esto, como un acto de amor, ¡sí, aunque suene romántico!, pero yo no puedo dar una explicación; pero eso sí, para poder amar a la Universidad hay que conocerla.
 
La vida me dio la oportunidad de conocerla, y en la medida que me adentraba en su historia remota, inmediata y presente, entendí que nuestra institución es depositaria de un cúmulo de grandezas que merecen ser asimiladas, mantenidas en el tiempo, mejoradas y enriquecerlas en el tiempo, desde el Consejo Académico y el quehacer del Consejo Superior, que, si me permite, le hablo de eso también porque esa fue la pregunta.

Jorge Matson C. Claro que si Dr. Menco, adelante. 

Argemiro Menco M. Entonces, desde allí yo aprendí a conocer la Universidad, y ese conocimiento, me llevó a amar, a respetar la Universidad, y por eso yo creo que la mejor forma de construir universidad es apoyándonos en todo lo que es fortaleza y no ser oportunistas y actuar traidoramente tomando las falencias para luego levantar una tempestad que antes de construir un imaginario respetable en la conciencia social, lo que hace es ultrajar la majestad de la Universidad y dañar su imagen.

Sigo creyendo que la universidad no es cualquier institución, es la institución más respetable que pueda tener una sociedad. Con esto le digo, que mi liderazgo académico en la Universidad de Cartagena, se alimentó de esos ideales, de esas premisas, ¡no me arrepiento!, cada día me convenzo de que fue más lo bueno, que lo débil o incorrecto que hice, como representante de los docentes en el Consejo Académico.

El Consejo Superior 

Argemiro Menco M. El Consejo Superior es otra experiencia, distinta, porque en esta instancia orgánica se definen políticas de desarrollo, políticas de ejecución, políticas de prevención, políticas de fiscalización del quehacer de la Universidad desde la docencia, desde la academia, desde la administración, de todos los objetivos misionales, todo filtrado por el Consejo Superior. Al Consejo Superior se elevan las propuestas de los decanos, especialmente las propuestas del rector que es el gran líder de todos los procesos.

En el Consejo Superior se hace la evaluación, la interpretación, la hermenéutica, digamos así, de la propuesta de las unidades académicas representadas por el rector y por el representante de las directivas académicas. Los miembros pueden presentar iniciativas, propuestas, proyectos de reforma de la normatividad o proyectos que potencien el desarrollo institucional. La defensa de la autonomía universitaria es el ideal supremo. En esa instancia de deliberación, de discusión impera el decoro, ese que implica ser parte del máximo organismo de autoridad de la Institución.

Damos los grandes debates y, casi siempre, termina ganando la Universidad de Cartagena. Termina ganando porque ahí se decanta el quehacer y el deber ser de la universidad; por eso, yo creo que lo que está inquietando a personas como usted doctor Matson y a algunos consejeros, es que la comunidad, la ciudad y la región, sepan que es lo que hace el Consejo Superior.

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