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Foto: Universidad de Cartagena |
Esta primera entrega, nos abre la puerta a una conversación profunda y enriquecedora sobre el papel que ha jugado la Facultad de Ciencias Sociales y Educación en el desarrollo de la Universidad y en la transformación de la región. Para Chica Geliz, la historia de la Universidad de Cartagena, es un recorrido que va “del pensamiento clerical al pensamiento secular”, un cambio que no solo ha marcado la vida académica, sino también la cultura intelectual del Caribe colombiano.
El valor del pensamiento femenino
El Decano recalca que su facultad es, sobre todo, un espacio de pensamiento femenino: no como una cuestión de género, sino como una manera de entender y actuar en el mundo desde la reflexión, la interdisciplinariedad y la sensibilidad social. Programas como Trabajo Social —con medio siglo de trayectoria—, Comunicación Social, Educación Infantil y Licenciatura en Educación en Ciencias Sociales y Medio Ambiente han liderado procesos que van desde la defensa de los derechos humanos hasta la construcción de paz y el cuidado del medio ambiente.
Un impacto que trasciende fronteras
El alcance de la Facultad se refleja en la trayectoria de sus egresados: embajadores, diplomáticos, altos funcionarios del gobierno nacional, líderes en la sociedad civil y en el sector privado, así como comunicadores destacados en medios internacionales como ESPN. Sus logros, reconocidos tanto a nivel nacional como internacional, son testimonio del compromiso con la excelencia y el cambio social.
La oferta académica también ha ampliado su horizonte. Programas jóvenes como la Licenciatura en Educación Infantil y la Licenciatura en Ciencias Sociales y Medio Ambiente ya tienen presencia internacional, con egresados que han llevado su formación a países como Argentina, Brasil, Perú y Estados Unidos. Recientemente, gracias al interés manifiesto del señor rector Willian Malkún Castillejo, esta última licenciatura se ofertó por primera vez en Magangué, a su vez que el programa de Trabajo Social en San Juan, Cereté y Montes de María, respondiendo a demandas históricas de estas comunidades.
Cultura, conocimiento y orgullo Udeceísta
Entre los logros más significativos de la facultad, el decano destaca la doble acreditación de alta calidad para Trabajo Social, la oferta de programas virtuales con más de tres mil egresados, especializaciones en Educación, un doctorado pionero en Educación y Cultura Digital —único en Colombia— y una especialización virtual en Derechos Humanos con aliados internacionales. Además, la maestría en Conflicto Social y Construcción de Paz, con 10 años de trayectoria, ha atraído estudiantes de Europa y Estados Unidos interesados en la experiencia colombiana de construcción de paz, mientras que el Observatorio del Desplazamiento, Conflicto y Construcción de Paz genera impacto directo en comunidades campesinas y rurales.
El orgullo Udeceísta, para el Dr. Chica Geliz, también se cultiva a través de la cultura. Desde convenios con el Hay Festival, hasta la Muestra Internacional de Cine Universitario, el Festival Internacional de Cine y la Gran Semana de la Comunicación, la facultad impulsa una agenda cultural gratuita y diversa para su comunidad, reconociendo que “la cultura enseña mucho y da elementos de formación”.
Más allá de los eventos, hay historias que tocan el corazón, como la de un profesor que, usando inteligencia artificial, enseñó a un estudiante invidente a tomar fotografías. Son ejemplos que demuestran que el conocimiento y la creatividad florecen en la vida cotidiana de la facultad, donde conviven más de 5.000 estudiantes entre modalidades presenciales y virtuales.
La raíz que nos sostiene
Cuando se le pregunta qué significa tener corazón Udeceísta, el Dr. Chica Geliz no duda: ¡es entender que la Universidad de Cartagena tiene una raíz que se ha tejido a lo largo de más de dos siglos y que está íntimamente ligada a la historia de la independencia de Cartagena en 1811! Esa raíz —advierte— no puede perderse de vista, porque es la que nos da identidad y sentido. “El desconocimiento o la indiferencia frente a esa raíz nos hace vulnerables, porque nos invisibiliza”, afirma con firmeza.
Pluralidad como valor esencial
El Decano destaca la pluralidad como el valor más arraigado en su comunidad académica: el reconocimiento de múltiples generaciones, enfoques y visiones de mundo que dialogan —a veces de manera crítica, pero siempre respetuosa— para construir conocimiento. Esa diversidad es, para él, la principal riqueza de la facultad y el motor que permite enfrentar los retos de un mundo en constante cambio.
Personajes que dejaron huella
Al hablar de la identidad en la Facultad, Chica Geliz no duda en rendir homenaje a Esther Pérez de Alvear, una de las fundadoras del programa de Trabajo Social. Su lucha permitió que esta carrera, que originalmente hacía parte de la Facultad de Economía, se convirtiera primero en un programa independiente y luego en una facultad autónoma. Hoy, con más de 90 años y plena lucidez, Esther sigue siendo un referente vivo del compromiso académico y social.
Su legado no se limita a la gestión institucional: fue una de las mujeres que, en la década de los 60, abrió camino para que otras pudieran ejercer profesiones con autonomía y autoridad intelectual, en una época en la que las opciones para ellas se reducían, casi siempre, a ser maestras o secretarias. Gracias a su visión, Trabajo Social se consolidó como un campo profesional que dignificó la labor de las mujeres y aportó a la transformación social.
De igual forma, es imposible no mencionar a Rosa Jiménez Ahumada, docente del programa de Trabajo Social, directora del Observatorio de Desplazamiento Forzado y Construcción de Paz que gracias a su constancia, proactividad, liderazgo y amor por su labor, fue pieza clave en la creación y posicionamiento de este observatorio, el primero de su tipo en Colombia.
Un legado de conexión y viabilidad
De cara al futuro, el decano Chica Geliz no se obsesiona con palabras como “excelencia” o “éxito”, sino con dos principios que considera esenciales para la permanencia de la Facultad: viabilidad y conexión. Una facultad viable como institución pública, y conectada con su contexto, sus desafíos y su gente, que no le dé la espalda a la realidad, sino que la asuma como punto de partida para generar soluciones y cambios significativos.
Con esta primera entrega de Somos Uno, queda claro que la Universidad de Cartagena no solo está hecha de programas, cifras y logros, sino de personas con historias y convicciones profundas que nos recuerdan que somos parte de una misma raíz y que, unidos por ella, seguimos creciendo hacia el futuro.