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| Foto: Universidad de Cartagena |
Durante su estancia, Universo U conversó con él sobre las lógicas no clásicas y la inteligencia artificial como puente entre la complejidad social y la educación del futuro.
Cuando habla de lógicas no clásicas, ¿a qué se refiere exactamente y cómo se diferencian de las lógicas tradicionales que rigen la IA actual?
Luis Alfonso Aya.
Las lógicas no clásicas son formas diferentes de pensar, son diferentes a la lógica tradicional que tenemos como seres humanos. Los retos de la actualidad nos han obligado a pensar distinto, a utilizar nuestro conocimiento de una manera diferente. Entonces son parámetros de pensamiento que se utilizan de una manera distinta para enfrentar retos que nos ha dado la humanidad en la actualidad.
Rosemary Pérez Lineros.
¿Cómo estas lógicas no clásicas podrían ayudarnos a interpretar mejor fenómenos sociales, educativos o incluso éticos?
Luis Alfonso Aya.
La realidad de por sí es no lógica, la realidad es compleja, la realidad de un ser humano se alimenta de demasiados elementos, por eso necesitamos herramientas que nos permitan acceder a eso. Las lógicas no clásicas lo que nos permiten es ver diferentes aristas de la realidad y de esa manera complementar esa visión inicial que podemos tener frente a un fenómeno social relacionado con la educación, con la economía, con la política.
Rosemary Pérez Lineros.
Usted ha trabajado en el análisis de redes complejas e IA. ¿Qué aprendizajes extrae de esa relación entre sistemas humanos y sistemas computacionales?
Luis Alfonso Aya.
El ser humano se maneja en redes, siempre está pensando en redes y está actuando en redes, entonces lo que se hace es aterrizar ese conocimiento para ver cómo el ser humano, las comunidades se logran interrelacionar para crear nuevo conocimiento. El estudio de las redes lo que nos permite es comprender aún mejor quiénes somos y cómo somos para conformarnos como humanos.
Rosemary Pérez Lineros.
¿Hasta qué punto la IA puede aprender de la dinámica social y viceversa en un modelo de aprendizaje verdaderamente recíproco?
Las inteligencias artificiales están aprendiendo del ser humano, se están alimentando en este momento de cómo es ese funcionamiento social del humano. La cuestión es que ese conocimiento que tiene la inteligencia artificial nosotros los seres humanos lo podamos utilizar para potenciar comunidades, potenciar aprendizajes, mejorar estrategias y seguir aprendiendo nuevas formas de interrelacionarnos de una manera más sana en esas redes sociales que nosotros siempre estamos navegando.
Rosemary Pérez Lineros.
¿Podemos hablar de una IA inclusiva o participativa? ¿Qué condiciones institucionales se necesitarían para que eso sea posible?
¿Podemos hablar de una IA inclusiva o participativa? ¿Qué condiciones institucionales se necesitarían para que eso sea posible?
Luis Alfonso Aya.
Podemos hablar de seres humanos que sean inclusivos, de seres humanos que logren entender cómo son esos procesos, porque son los seres humanos quienes vamos a dar la información para que la inteligencia artificial pueda producir ese conocimiento. Entonces la inteligencia artificial no está aparte del conocimiento humano, es el ser humano quien carga esa inteligencia artificial y luego ella lo que va a hacer es producir conocimiento a partir de lo que nosotros le enseñemos.
A nivel institucional lo que siempre se va a requerir es un pensamiento dispuesto al cambio, un pensamiento investigativo, un pensamiento social y humano. Entonces esto lo que nos significa es que las instituciones deben tener diferentes equipos para generar esos procesos, debe tener un equipo que nos genere tecnología, un equipo que sepa aterrizar esa tecnología, pero también un equipo que nos haga reflexionar sobre el ser humano y su misión; y un equipo que pueda traer gestión del conocimiento para aterrizar esos aspectos humanos y sociales.
Rosemary Pérez Lineros.
¿Cómo las universidades pueden prepararse para formar ciudadanos capaces de comprender la IA desde un pensamiento crítico y complejo sin perder la dimensión humana?
Luis Alfonso Aya.
Es que ahí la cuestión es en hacer precisamente espacios para la reflexión. El ser humano, la parte social, la parte relacional la damos por sentada y la inteligencia artificial lo que hizo es mostrarnos que esos conocimientos todavía no lo tenemos claro como humanidad, que lo que requerimos son espacios de reflexión. Eso implica momentos de reflexión para docentes, para generar investigación, para compartir el conocimiento, eso es lo que nos puede empezar a ayudar para poder aplicar realmente ese conocimiento de la inteligencia artificial en diferentes instituciones. Reflexionar, investigar, pero también compartir de manera permanente para que después equipos de gestión de conocimiento aterricen eso en el quehacer cotidiano.
https://unicartagena.edu.co/index.php/estudia-con-nosotros/doctorado-en-innovacion-educativa-y-cultura-digital
