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| Foto: Universidad de Cartagena |
Como docente de química en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, ha construido su carrera combinando la investigación científica con la formación de nuevas generaciones, convencido de que el conocimiento se fortalece cuando se comparte.
Romañach llegó a la Universidad de Cartagena con el objetivo de intercambiar perspectivas, enriquecer la formación de los estudiantes y abrir nuevas posibilidades de cooperación internacional. No solo impartió talleres sobre escritura de propuestas y artículos científicos, sino que también generó espacios de discusión que, según él mismo reconoce, le permitieron tanto enseñar como aprender.
Su enfoque como profesor trasciende el aula tradicional. En su día a día, no solo dicta clases, sino que guía a sus estudiantes en la redacción científica, gestiona recursos para la investigación y promueve el trabajo colaborativo. Para él, ser docente implica una comunicación constante y la construcción colectiva de ideas.
En el campo de la investigación, su trabajo se centra en transformar la manera en que se realizan los análisis químicos. A diferencia de los métodos tradicionales, que suelen ser destructivos es decir, que alteran o eliminan las propiedades físicas de las muestras, Romañach apuesta por técnicas no invasivas que permiten estudiar los materiales tal como son.
Su objetivo es integrar estos análisis directamente en los procesos de manufactura, especialmente en la industria farmacéutica, para mejorar la eficiencia y garantizar la calidad de los medicamentos en tiempo real.
Su visión responde a una idea clara con los investigadores, que son personas inconformes con el estado actual de las cosas. En su caso, esa inconformidad se traduce en el deseo de optimizar procesos, acelerar la producción de medicamentos y responder de manera más efectiva a situaciones críticas como el caso de la pandemia con el COVID-19.
Más allá de su labor científica, Romañach destaca la importancia del intercambio cultural y académico. Su experiencia en Colombia ha sido, según sus palabras, enriquecedora y estimulante, marcada por nuevas ideas y perspectivas que amplían su propia visión del mundo.
Con una trayectoria consolidada, una familia que lo acompaña y una vocación clara por la enseñanza, el profesor continúa apostando por una ciencia más cercana, más dinámica y profundamente conectada con las personas, como él mismo dice: "Impulsar la ciencia también es aprender a comunicarla".
