“En la Universidad de Cartagena se hace una investigación que trasciende las fronteras".

Foto: Universidad de Cartagena

Rosemary Pérez Lineros.
Como investigador emérito, ¿Cree que en Colombia hemos comprendido realmente la importancia de la divulgación científica y qué hace falta para fortalecerla?

Luis Caraballo.
Creo que estamos entendiendo, pero hace falta más trabajo en este tema. Hay un problema de fondo, y es que las instituciones públicas y los organismos de coordinación de la salud, por ejemplo, no tienen una buena relación entre lo que los científicos producen y lo que los ministerios captan. Es decir, no hay una comunicación fluida entre los resultados de las investigaciones y las políticas públicas de Colombia. Ese es uno de los problemas principales, y varias razones explican eso: nuestra dependencia cultural de lo que se produce en el exterior y el respeto, que es bien merecido, por supuesto, a lo que se produce en el exterior, pero que paradójicamente no ayuda a que se valore lo que se produce en el país.

La divulgación científica en Colombia es bastante limitada para todos los niveles, de todas las universidades y centros de investigación. De manera que hace falta promover más el denominado periodismo de investigación, que ha estado representado en Colombia por pocas personas. Por eso, esto que está haciendo la Universidad de Cartagena me parece una gran iniciativa, porque ya comenzamos, dentro de nuestra propia universidad, a reconocer lo que hacemos. Y esa divulgación pasa por dificultades técnicas, por el uso de todas las plataformas, de las redes sociales, etcétera, pero eso es un asunto menor. Como yo lo veo, el asunto mayor es que comenzamos a valorar lo que hacemos, a percibir que en la Universidad de Cartagena se hace una investigación que trasciende las fronteras y que, además, tiene un gran impacto, que, en nuestro caso, puede ser en el campo de la salud pública.

Rosemary Pérez Lineros.
Conversemos sobre el artículo “Sensibilización mediada por Inmunoglobulina E a Blo t 21 y Blo t 5 se asocia con asma en los trópicos: un estudio de casos y controles” escrito por usted en coautoría con diez investigadores del Instituto de Investigaciones Inmunológicas de la Universidad de Cartagena y la Fundación Cardioinfantil de Bogotá; publicado en el volumen 34 de junio de 2024 del Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology. Sabemos que los ácaros están asociados al asma, especialmente en regiones tropicales como la costa colombiana. Su estudio se centró en el ácaro llamado Blomia tropicalis. En palabras sencillas, ¿Cuál fue el objetivo y los hallazgos principales de esta investigación en términos de los componentes moleculares de la Blomia tropicalis?

Consulte este artículo en
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38888580/

Luis Caraballo.
Ese es un artículo que resulta del trabajo, en parte, de varios estudiantes de maestría, y la iniciativa de organizar el artículo surge de conversaciones con la profesora Josefina Zakzuk y el resto del equipo, en donde yo he insistido que necesitamos divulgar en la comunidad científica lo siguiente: no basta con que una persona sea alérgica a un alimento, o algún polen, o a los ácaros para que tenga la enfermedad. De hecho, el 30 % de las personas que no tienen enfermedad, ni síntomas, personas normales, tienen anticuerpos contra los ácaros y contra los pólenes y demás, especialmente en el trópico y en el Caribe.

Entonces, nosotros tenemos que ser muy cuidadosos cuando decimos que una persona es alérgica, porque eso no quiere decir que esté enferma. Hay un concepto que se llama atopia, que quiere decir que un gran porcentaje de la población responde como si tuviera alergia, pero no tiene síntomas, no tiene la enfermedad. Este artículo lo que lleva es a que nosotros confirmemos que esas dos moléculas, Blo t 2 y Blo t 21, realmente producen enfermedad y que no es simplemente que las personas están sensibilizadas, es decir, que tienen anticuerpos contra esas moléculas. Y, para eso, se necesita hacer un diseño de estudio que se denomina casos y controles, que quiere decir que nosotros debemos verificar que, si bien la sensibilización puede estar dentro de la población, está con mayor frecuencia y mayor intensidad en los casos y no en los controles. El artículo es realmente importante por eso, porque no se sabía que esos dos alergenos eran capaces realmente de producir enfermedad.

Rosemary Pérez Lineros.
¿Cómo podría un diagnóstico que incluya los dos componentes específicos identificados en este estudio mejorar la calidad de vida de los colombianos alérgicos a este ácaro?

Luis Caraballo.
Normalmente, el diagnóstico de las alergias se hace, en primer lugar, en el consultorio del médico, y, si el médico es especialista, tiene recursos para hacer pruebas cutáneas. Gran parte de la población tiene esa experiencia de ir donde un doctor que le pone unas gotitas en la piel, le raspa un poco y, si le salen ronchas, pues significa que la persona es alérgica. Eso está bien para el caso de los ácaros, pero los extractos que se usan para hacer esas pruebas son muy variables y la industria no los produce de manera homogénea, porque es difícil que una compañía lo haga de manera igualita que otra compañía y que nosotros en el instituto, que también producimos los extractos. Eso significa que no hay una estandarización universal de los extractos, lo cual quiere decir que el paciente me puede dar positivo o negativo si uso un extracto u otro. Ese es un problema que hay que resolver, al  igual que todos los problemas que se relacionan con los ácaros. Y los tenemos que resolver nosotros porque el Instituto de Investigaciones Inmunológicas es el centro de más importancia de investigación de los ácaros que hay en América y uno de los más importantes a nivel mundial.

En el Instituto tenemos la capacidad de producir de manera biotecnológica cada uno de los alergenos de esos ácaros, por lo cual creemos que no es necesario usar los extractos, sino los propios alergenos. Y esos alergenos sí se pueden producir de manera estandarizada y se pueden medir en microgramos y hacer lo mismo en los diferentes laboratorios. Lo que siguió a ese artículo fue que estudiamos y descubrimos que la combinación de Blo t 2, Blo t 5 y Blo t 21, esos tres, reemplazan el extracto de Blomia tropicalis, lo cual quiere decir que, para el médico, para el especialista, sería genial que, en lugar de usar el extracto, usara un frasquito que tiene la combinación de esas tres moléculas.

Rosemary Pérez Lineros.
Esta es sólo una de las múltiples investigaciones realizadas por el Instituto de Investigaciones Inmunológicas de la Universidad de Cartagena. ¿Podría compartir con nuestros oyentes cuál considera que ha sido el impacto más significativo de este instituto en la generación de conocimiento científico que contribuya directamente a mejorar la prevención y manejo de enfermedades alérgicas como el asma en nuestra región?

Luis Caraballo.
Quiero hacer énfasis en la parte de la formación de recursos. Nosotros tenemos una maestría y un doctorado, y la razón por la que tenemos tanto empeño en eso es porque, entre más personal técnicamente capacitado haya en nuestro país, más iniciativas hay, más estudios se harán y, en consecuencia, más soluciones brindaremos a los problemas de salud. Tenemos promociones de doctores y doctoras, y de magísteres, que hoy en día se desempeñan en Colombia y en el exterior.

Desde el punto de vista científico, el hecho de que nuestras investigaciones sobre los ácaros y sobre la genética de cómo responden las personas a los ácaros hayan avanzado hasta donde están, quiere decir que nos acercamos a hacer mejores diagnósticos de la enfermedad. Si se hacen diagnósticos más seguros, la atención es mejor. Además, si conocemos cuáles son las causas de las enfermedades alérgicas, el tratamiento va a ser mejor, y eso es lo que hemos aportado relacionando la investigación con la práctica clínica. En cuanto a la esencia de la investigación, que es la formación de teorías, la solución de conceptos, la creación de conocimiento, tenemos nosotros muchas cosas que son de inmunología básica, biotecnología, inmunología molecular y celular, de las relaciones moleculares de los parásitos con las alergias, que de pronto no tienen una aplicación inmediata, pero que corresponden a la esencia de la investigación científica, que es generar conocimientos que no tienen que aplicarse inmediatamente, pero que tienen el potencial de que, en el futuro, puedan servir para resolver problemas.

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